martes, 23 de julio de 2013

DIMENSIONES SOCIALES Y AMBIENTALES QUE INFLUYEN EN LA TRAYECTORIA DEL JOVEN JUGADOR DE FÚTBOL



Al indagar sobre estudios socio-deportivos realizados y relacionados al fútbol base, se advierte que el contexto social no es un aspecto suficientemente tratado, las investigaciones se centran preferentemente en valorar capacidades y rendimientos fisiológicos y físicos. A modo de ejemplo, en España, los trabajos centrados en el estudio de la influencia que ejercen los factores sociológicos e institucionales sobre el deportista de competición también han sido escasos, lo cuál evidencia el poco interés que, hasta la fecha, han despertado estos temas en el ámbito de la investigación deportiva (Campos, J., 1996). En este mundo moderno y globalizado parece imposible el no considerar los factores sociológicos, puesto que no se concibe la idea de desarrollo humano sin interacción social, es por eso que cuando penetramos en el mundo del pequeño ser desde sus inicios deportivos hasta la edad juvenil, es preciso analizar y comprender las particularidades de la maduración humana, el desarrollo y el influjo del entorno social (padres, amigos, escuela, mundo laboral, sociedad en conjunto, etc.) sobre la actividad deportiva. (Martin, D., Carl, K., Lehnertz, K., 2001). Este medio ambiente social donde nos desenvolvemos e interactuamos presenta una inmensidad de estímulos, oportunidades y momentos para crecer y educarse, por lo que lleva a cuestionarse cuánto tiene de intervención y/o participación en la formación de un futbolista. A decir de Richardson y Reilly (2001), en un deportista la diversidad de consideraciones sociológicas está implícita variables como, la preparación, la influencia de otros significativos, el ambiente, la cultura, el estado socioeconómico, la movilidad social, la inteligencia, incluso la suerte. Un jugador de fútbol en proceso de formación sin duda necesita para su óptimo desarrollo del influjo positivo del medio social y ambiental. El presente trabajo tiene como objetivos determinar las dimensiones socio-deportivas y ambientales que definen la trayectoria deportiva de un niño en formación, conocer la fuerza que ejercen y en que medida afectan al desarrollo de éste durante su itinerario deportivo.

INTRODUCCIÓN

El que un talento deportivo se convierta realmente en una estrella del deporte dependerá de numerosos factores, entre otros, dirección óptima, ausencia de enfermedades y accidentes, condición psicosocial, motivación, estudios (De Knop, P., 1993), vale decir, el marco social en el cual se va desarrollando el deportista va condicionando y determinando en gran medida su progreso personal. (Rius i Sant, J., 1995).
El concepto de Ambiente o factores ambientales hace referencia a todo cuanto desde el exterior, de forma premeditada o incidental, pueda influir en el proceso de desarrollo de la persona. En esta consideración de lo ambiental se reúnen todo tipo de estimulaciones: afectivas, sociales, educativas, geográficas y ecológicas, que puedan afectar a la persona. (Ruiz, L,. 1987)
Las investigaciones reconocen actualmente el papel que juega la situación geográfica, el contexto social. López, Verneta y Morenilla (1996) afirman que “El rendimiento en el deporte está fuertemente codeterminado con la adaptación que depende del contexto…, también trascendentes y decisivos en la vida del adolescente”. Se plantean decisivas por tanto en el rendimiento deportivo las medidas situacionales o geográficas, que implican examinar el medio ambiente del sujeto. Por este motivo un aspecto de interés es controlar el área geográfica de residencia del teórico talento deportivo. (García, J., et al., 2003).
Carratalá, (1999) ratificando la idea anterior expone que el deportista que se somete al duro trabajo que lleva consigo el entrenamiento, debe tener unas condiciones de vida con un medio ambiente y un entorno geográfico favorable.
Calidad, condiciones de vida, clima, tienen connotaciones diferentes según el sector poblacional en que se encuentre el deportista, estos factores afectarán notablemente las decisiones futuras de la familia en el caso de que un niño elija el camino del deporte de competición. Como ejemplo, Bompa (1987) encuentra importante y condicionantes para la clase de deporte a practicar, al clima y las instalaciones deportivas, este investigador pone como muestra el caso de una condición natural como el agua y la instalación necesaria para la practica del remo, argumentando de que si éstas no existen, el deportista tendría que optar por otro tipo de deportes para el cual a lo mejor no está lo suficientemente dotado. Entonces, es el área geográfica un factor que puede o no, favorecer la iniciación en un tipo de deporte concreto como también que determinadas zonas geográficas promocionen un mayor número de atletas que otras. Este condicionante contextual, más allá de las primeras fases de la socialización en el deporte, puede explicar las razones por las que los atletas, en fases posteriores, cambian de residencia en búsqueda de una mejor formación (Campos, J., 1996).
Al tomar como referencia un determinado club deportivo de fútbol, éstos representan a un delimitado sector poblacional y geográfico con sus características y contrastes frente a los demás equipos, manifestados en organización institucional, horarios, condiciones de entrenamiento, medios, clima y aspiraciones futuras.
¿Son los factores socio-deportivos y ambientales importantes en la determinación del rendimiento de un futbolista durante su trayectoria deportiva?.
Esta cuestión nos lleva a profundizar en la literatura actual teniendo como objetivo principal el determinar las dimensiones socio-deportivas y ambientales que definen la trayectoria deportiva de un niño en formación, conocer la fuerza que ejercen y en que medida afectan al desarrollo de éste durante su itinerario deportivo.

DIMENSIONES SOCIO – DEPORTIVAS Y AMBIENTALES

Dimensión Familiar
El niño en la familia vive un proceso importante de su desarrollo personal, por lo que resulta innegable a pesar de la dificultad de valorar el influjo que posee ésta en los primeros años de vida, años de intenso desarrollo motor. (Ruiz, L., 1987).
Gutiérrez y García (2001) reconocen también a la familia como el agente socializador que ejerce mayor influencia en la vida del deportista y agregan que éstos proporcionan el ambiente social primario donde puede desarrollar su identidad, autoestima y motivación para tener éxito en el deporte. Por su parte García Ferrando y Mestre, (2000) como también Martin, Carl, y Lehnertz, (2001), coinciden en que los factores mas significativos que condicionan al joven deportista son la familia y en particular los padres.
La figura del padre y de la madre son consideradas por tanto como los principales agentes socializadores, a modo de ejemplo García Ferrando (2002), expone que un 33% de los atletas olímpicos españoles fueron estimulados e influenciados por sus padres para que ellos se dedicaran a la práctica de un deporte.
Campos (1996) reafirma éste concepto cuando expresa que la permanencia del atleta en el ambiente competitivo está supeditada en gran medida a la actitud positiva desde el seno familiar que actúa como refuerzo siendo el factor de mayor peso para este reconocimiento familiar el que el padre haya practicado deporte.
También es importante considerar la actitud negativa o peligrosa que puede asumir la familia sobre todo cuando se trata de apoyar equivocadamente la práctica deportiva de competición federada. García et al. (2003) manifiestan que en muchas ocasiones, las causas que determinan el abandono de la práctica deportiva en edades tempranas también nacen dentro del propio entorno familiar.
El progresivo aumento de profesionalización deportiva agrega nuevos peligros que comienzan a manifestarse y permanecer latentes dentro del ambiente familiar-deportivo. Actualmente algunos padres convierten la afición de sus hijos al deporte en una inversión y aspiran prontamente rentabilizarla. Blázquez (1999) es enfático cuando expresa que son los padres quienes inscriben a sus hijos en clubes o centros deportivos, esperando que en un futuro más bien próximo se obtengan contraprestaciones de tipo económico y social. Por su parte, Vasalo (2001) manifiesta que la mayoría de las veces padres y/o entrenadores suelen equivocarse al considerar el deporte juvenil como si fuese un deporte profesional.
Las cifras millonarias en dinero que mueve y se maneja en el fútbol profesional, cifras conocidas por todos a través de los medios informativos, provoca que altos porcentajes de la población posean el anhelo o deseen que algunos de sus hijos hiciesen deporte al más alto nivel. Un estudio pertinente confirma los conceptos anteriormente expresados cuando García Ferrando y Mestre (2000) indican que un 66 % en España y un 70% en la Comunidad Valenciana sí quieren que sus niños practiquen deporte de alta competición, mientras que un 12% de los padres Españoles lo encuentra que es demasiado arriesgado y/o duro.
Dentro de este ambiente familiar por cierto que existen otros actores que se interrelacionan con el niño futbolista. Inmerso en este medio social deportivo resulta determinante en las motivaciones del adolescente, el grupo de amistades con los que va manteniendo unos lazos afectivos cada vez más fuertes. (García et al., 2003; (Ruiz, L., 1987).
Es decir, después de los padres, han sido los amigos o amigas los que más frecuentemente han ejercido una influencia para adquirir una determinada práctica deportiva postergando a un tercer lugar la figura del entrenador (García Ferrando, M., Lagardera, F., Puig, N., 2002).
Dimensión Iniciación Deportiva
Se entiende como Iniciación deportiva, el proceso cronológico en el transcurso del cual un sujeto toma contacto con nuevas experiencias regladas sobre una actividad físico deportiva (Carratalá, V., 1997).
Para Hernández Moreno et al. (2000), la Iniciación deportiva es un proceso de enseñanza-aprendizaje, seguido por un individuo para la adquisición de la capacidad de ejecución práctica y conocimiento de un deporte. Este conocimiento abarca desde que el individuo toma contacto con el deporte hasta que es capaz de jugarlo con adecuación a su estructura funcional.
En cuanto a que edad sería la más indicada para iniciarse deportivamente no hay aún claridad ni está definida, éstas presentan divergencias por cuanto dependería en gran medida por el tipo de deporte a practicar, un ejemplo lo grafica Marcos (1999) cuando expone: “no hay manera de poner de acuerdo a médicos, entrenadores directivos y padres”. Un cierto consenso se vislumbra cuando el tema es tratado desde el prisma de la madurez y desarrollo del niño, Dosil y DeAño (2003), manifiestan que la participación en un deporte de base no debe iniciarse antes de los 6 años, pues los niños tienen dificultades para concentrarse y les falta la necesaria coordinación.
En el caso específico del fútbol, De Knop (1993) estima que la edad en que se puede iniciar el niño es a los 6 años y posteriormente comenzar la competición a los 8 años. Por su parte Siff y Verjoshanski (2000) proponen los inicios para el fútbol entre los 5 y 6 años para luego comenzar su especialización alrededor de los 11 a 13 años. En cambio Dosil y Deaño (2003) proponen la iniciación en el fútbol a los 10 años.
Dejando a un lado la discusión de la edad de iniciación, sí está bastante claro de que la decisión y determinación por ingresar y pertenecer a un club o escuela de fútbol depende de los padres. Un artículo publicado por Diez (2005), comenta que son más de diez mil los chavales que cada año se prueban en el Real Madrid y otros tantos en los demás grandes clubes de la Liga de las estrellas. Continúa exponiendo que sólo unos pocos consiguen ganarse un puesto en estos equipos y el resto, lejos de ceder, pisa el campo de los cientos de academias de fútbol existentes en España.
Las llamadas escuelas de fútbol son uno de los lugares donde se produce el primer contacto con el proceso de formación, éstas proliferan prácticamente por todo el mundo. Cada una cuenta con objetivos y filosofías propias, un ejemplo es la escuela Mareo del Sporting de Gijón en Logroño, que recibe a niños de 6 a 16 años para darles una formación completa, es decir, vigilar aspectos de su vida privada, control de notas escolares, normas generales de comportamiento en casa: horas de descanso, alimentación adecuada. Manejan el concepto de que el futuro de los chavales no está para todos los casos vinculados al fútbol, por lo que el paso por la escuela debe aportarle algo más que lo futbolístico. (Diez, J., 2005).
Dimensión Trayectoria Deportiva
Partiendo de un hecho fundamental como es el que no todos los deportistas y sobre todo aquellos en estadios iniciales, son capaces de aprender elementos de técnica con la misma eficiencia, ni mejorar sus posibilidades físicas de la misma manera, es también lógico suponer que no todos llegarán a resultados y logros con igual rapidez (Sánchez, L., 1998). Dentro de todo este complejo e incierto futuro de un jugador, Campos (1996) agrega que no debe olvidarse que el proceso de formación de un deportista de élite supone un periodo tan o más largo que el de una carrera académica especializada.
Durante este Proceso de Formación deportiva la mayoría de los programas, coinciden en que se deberían considerar factores como la herencia, el biotipo, las capacidades físicas y desde un prisma psicológico: la inteligencia, la creatividad y el control emocional. Marcos (1999) al mismo tiempo enumera otros, como: la alimentación, el estado de maduración sicofísico, la experiencia, las relaciones sociales y el medio ambiente.
Tanto la formación deportiva como el proceso de entrenamiento futbolístico del joven pasa por diversas y crecientes etapas que deben ser cubiertas y desarrollada cada una de ellas con tratamiento diferente y respetando rigurosamente su evolución para llegar a lo más alto para lo que está dotado genéticamente (García, M., Verdugo, D., Dosil, J., 2003). Desde el punto médico no se puede considerar al niño como un modelo a escala del adulto. En el púber y en el adolescente se están produciendo unos procesos de una enorme importancia biológica y sin parangón en el adulto (Terreros, J., 2002).
El proceso de formación o el camino hacia el alto rendimiento no está exento en ningún momento de riesgos y situaciones que van exponiendo al futbolista en la continua disyuntiva de seguir o abandonar la carrera deportiva, por lo cual resulta crucial el ser capaz de soportar tensiones inherentes a la competición.
Por todo lo expresado anteriormente se deduce que no es fácil predecir qué hará un joven talento de 8 años cuando tenga 18. Hay una enorme cantidad de factores que intervendrán en su desarrollo, como la educación, las lesiones, enfermedades, crecimiento, problemas sociales u otras expectativas más importantes en su vida, que les puede ofrecer el tipo de ciudad en que se desarrolle (Adriaanse, J., 1998).
El fin de la trayectoria futbolística formativa, la llamada etapa de concreción del talento es la edad juvenil (Campos, J., 2004) y por lo tanto la fase crítica en cuanto a decisión de aspirar o no hacia niveles de rendimiento superior. Seiru.lo (1999) manifiesta que en el club de fútbol Barcelona se propone este periodo como fase de adaptación al alto rendimiento, cuando pasan del equipo B y pueden optar a jugar en Segunda división.
No hay que excluir una situación recurrente, sobre todo en el alto nivel de competencia, es decir, cuando las sesiones de entrenamiento semanal son excesivamente frecuentes y prolongadas provocando una escasez de tiempo constante en los adolescentes, poniendo en peligro su capacidad para realizar conjuntamente los proyectos de rendimiento deportivo y académico.
En definitiva y de acuerdo a Martin, Carl y Lehnertz (2001), durante el itinerario deportivo del joven futbolista, se habrá de respetar y tomar en cuenta que las secuencias de desarrollo individual dependen de la herencia genética e igualmente de la influencia del entorno. Richardson y Reilly (2001) son partícipes de la misma idea al afirmar que ciertas características del talento pueden ser innatas o sujetas al efecto del entrenamiento, pero el talento potencial no puede ser alimentado sin el apropiado ambiente y equipos de apoyo.
Dimensión Institucional
Tanto las condiciones sociales e institucionales del entorno del deportista juegan un papel importante en el desarrollo de su carrera (García, J., et al., 2003), por lo que pasan a ser también tan determinantes como los factores genéticos y psicológicos.
Esta claro que los sujetos superdotados deportivamente, a pesar del superávit con el que enfrentan su evolución respecto de los sujetos normales, necesitan disponer de ayudas y entornos especiales que permitan desarrollar sus capacidades hasta conseguir materializarlas en términos operativos, es aquí donde el factor institucional juega un papel decisivo (Campos, J., 2004).
La oferta de instalaciones para la práctica y los medios económicos disponibles se agregan a las variables que desempeñan también un papel importante a la hora de optar individualmente por la dedicación al deporte de rendimiento. (Martin, D., Carl, K., Lehnertz, K., 2001). Un ejemplo se da actualmente en China, allí ya existen más de un centenar de academias, 25 de ellas están en Shangai y por el momento la presencia de un chaval en esas escuelas es una cuestión de status, ya que no todas las familias pueden pagar los 200 euros mensuales que cuestan algunas de ellas (Diez, J., 2005).
Otro efecto de la progresiva profesionalización del deporte contemporáneo, ha sido poner presión en las instituciones de carácter competitivo deportivo, éstas prontamente han tenido que irse adecuando al modelo económico de moda, lo que ha significado reestructurar los tradicionales patrones de gestión, hoy fácilmente apreciable al ingresar en las respectivas páginas web de las principales federaciones y clubes deportivos internacionales.
Los medios disponibles que poseen algunas de las instituciones según Año (1997), es otra de las razones que permitiría destacar a unos niños por encima de otros en las competiciones, esto por disponer de mejores materiales, mejores técnicos e instalaciones, lo que proporciona un mejor rendimiento.
Muestra de ello es el funcionamiento de la cantera del Ajax. Adriaanse (1998) comenta que veinte autobuses recorren toda Holanda recogiendo a sus jugadores de sus respectivos colegios. Los entrenamientos duran 90 minutos, tras los cuales se les prepara una cena especial en el club bajo la responsabilidad del experto en nutrición.
Otro de los aspectos a tener presente en la trayectoria de un deportista y su relación con la institución deportiva, es el hecho de que a medida que el atleta va progresando en la jerarquía deportiva, más penetra en la vida de la institución, reflejadas en planificación de entrenamiento y competición, contratos, becas o ayudas económicas (Campos, J., 1996; García et al., 2003).
Por otra parte, ocurre también que ante la brutal carrera por ascender a los mas altos niveles deportivos, las instituciones estimulan excesivamente a los niños exponiéndolos exageradamente a contextos inadecuados a su edad (medios de comunicación, contratos, giras, etc.), alterando sus etapas normales de desarrollo. En muchos casos se producen sobreesfuerzos que provocan lesiones desencadenando el abandono de la práctica deportiva (Cannavo, A., 2001).

CONCLUSIONES

La figura del padre y la madre están considerados como los principales agentes socializadores y poseen una enorme influencia para que el joven permanezca dentro del ambiente competitivo deportivo.
La edad de Iniciación en el fútbol se estima que debe estar entre los 5 y 8 años de edad, para posteriormente comenzar la competición después de los 8 años, además pareciera ser que ésta se produce preferentemente en un club federado o escuela de fútbol, cuya inscripción la realizan los padres.
El proceso de formación o el camino hacia el alto rendimiento presenta innumerables factores y peligros que ponen en riesgo el desarrollo formativo del futbolista. De esto se desprende también la dificultad de predecir qué hará un joven talento de 8 años cuando cumpla 18 años. A modo de ejemplo se pueden considerar variables cómo: la educación, lesiones, enfermedades, crecimiento, problemas sociales u otras expectativas más importantes en su vida.
La sobre dotación deportiva no puede ser nutrida sin el apropiado ambiente, institución y equipos de apoyo, es decir, necesita disponer de ayudas y entornos especiales que permita desarrollar sus capacidades.
En la actualidad se tiende hacia una nueva orientación para desarrollar las potencialidades del futbolista, hay una idea en la cual destaca el largo plazo y el establecimiento de condiciones óptimas que favorezcan la evolución de todas las capacidades motrices, psicológicas y sociales del niño.
Aplicaciones Prácticas
El estudio del medio ambiente y los factores sociológicos, generalmente son poco o nada considerados a la hora de planificar el Proceso de Formación Deportiva de un niño que presenta capacidades o talento futbolístico. Al decir de Campos (1996), se evidencia poco interés por estos temas en el ámbito de la investigación deportiva, sin embargo a la luz de la presente revisión de literatura especializada, ésta deja de manifiesto la importancia que tiene el incluir los factores socio-deportivos en la planificación, tanto o más como el valorar capacidades de carácter fisiológico y psicológico.
Las investigaciones aportan datos fidedignos producto del método empleado, por tanto es recomendable que los educadores físicos y entrenadores aplicaran los nuevos descubrimientos a la hora de planificar un Proceso de formación deportiva, sobre todo si la información proviene del campo social deportivo, especialidad que como se ha comentado ya, en la actualidad no presenta abundantes publicaciones al respecto.
Reconocer que estos factores socio-ambientales juegan un papel importante en el camino hacia el alto rendimiento es un paso fundamental para perfeccionar el Desarrollo del futuro deportista.
Lineamiento para Futuras Investigaciones
Evidentemente que una de las limitaciones de este escrito se encuentra en la mínima inclusión de autores del mundo anglosajón, estudios que sin duda serían de un gran aporte tanto por la rigurosidad investigativa como por la cantidad de artículos que se podrían insertar, lo que aumentaría su confiabilidad y credibilidad.
Sería interesante realizar estudios en distintas zonas geográficas para comprobar si los comportamientos socio-deportivos presentan diferencias o resultan parecidos con el fin de ir bosquejando un perfil socio-deportivo de un futbolista en formación.
Es una ambición también el tratar de revelar con solidez científica las variables socio-deportivas y ambientales que consigan indicar un mejor camino para desarrollar el talento que gozan ciertos jugadores y con esto poder contribuir desde la perspectiva sociológica en la “producción” de un deportista de élite.

Universidad de Valencia, España.

1 comentario:

  1. Hola javi te escribo desde Chile, de antemano te felicito por la columna. Me gustaria saber si tiene mas material de variables sociologicas en la formacion de jugadores, si tienes material te pido como favor que lo envies a mi mail. te estare enormemente agradecido. gracias

    pd:mi mail paulo.acevedo.sepulveda@gmail.com

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Muchas gracias por su comentario